lunes, 24 de octubre de 2011

Paso cinco.


...la marcha nupcial de fondo hacía que su corazón latiera cada vez más rápido, o más lento... ¡qué cojones! ¡Tenía unas arritmias de la hostia! Nada le daba más asco que escuchar esa musiquita de psicópata en prácticas mientras contemplaba a lo lejos la sonrisa falsa y plastificada de su futuro marido, el don perfecto chupaculos. ¿Quién coño era él para prohibirle poner un coro de flamenco fusión reggaeton el día de su boda? Bueno, eso ya daba igual puesto que María lo tenía todo planeado al detalle: cinco pasos cortos del brazo de su padre, parar, observar y actuar.

Quería que todo saliera perfecto, así que cumplió su guión a rajatabla y agarró fuerte a su padre. Firme y con la cabeza bien alta, cruzó la puerta de la maldita iglesia de su pueblo de garrulos, dio cinco pasos cortos, paró y observó a todo el personal clavando sus sucias miradas en ella. Qué glamurosos estaban todos tan paraditos y sonrientes, tan tiernos y tan mal vestidos… que merecían ser castigados inmediatamente por la diosa de la moda.
Su suegra con el tocado más horroroso del planeta, su suegro con un traje de color marfil-gitano, su cuñado con una camisa abortiva de estampados salvajes... Había tanta mezcla de colores mal combinados, que María fue poseída por una fuerza sobrenatural que hizo que sus faldas se levantaran al vuelo y dejaran al descubierto sus múltiples ligueros blancos de encaje, y María sacó de sus bragas una gran ametralladora polivalente. Automáticamente la iglesia y todos sus personajillos despertaron y se convirtieron en diminutos seres desesperados buscando una posible salida, aunque en el fondo todos sabían que solo encontrarían una. La muerte.
María, con su poderosa arma, empezó a disparar a diestro y siniestro, a lo que se movía y a lo que no también, ¡qué gustazo le producía ver como empezaban a brotar todos esos ríos de sangre color carmesí por el suelo encerado y reluciente de la capilla roñosa! Le encantaba la tonalidad negruzca de la sangre recién exprimida y el olorcito a fresquío absoluto…

¡MORIIIIIIIIID!

Gritaba María mientras sonaban de fondo esos dulces violines celestiales…

Una vez acabada la munición y cuando dejaron de oírse todas las voces y respiraciones de los cuerpos moribundos, María se acercó lentamente al cadáver de Sergio, le acarició la cabeza suavemente y le dijo al oído: “querido, no podrías haber elegido mejor... ¡la marcha nupcial de Wagner ha quedado de puta madre!”.

Escrito por Carla Martí para París es una fiesta.
Su blog es:
http://jamasbebovino.blogspot.com/

7 comentarios:

  1. Esta historia es genial!! Me encanta cómo está escrita, es desgarradora y divertida, superimaginativa... Brillante!
    I love it Carla!!

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  2. ¡¡Cómo molaaaaaaaaaaa!! Me ha gustado mucho! ¡Qué imaginación la vuestra!¡Felicidades a las dos! Me he reído un montón! ;)

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  3. AJAJAJAJJAJAAJ soy una friki empedernida... irina, te toca a ti darle duro a los siguientes pasos! queremos más! te amoo y a ti también lauriya

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  4. Aviso que lo del formato no es cosa mía, no sé por qué sale todo subrayado en blanco XD

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  5. ¡Y yo carliyaaaaa!!!
    Sí sí, queremos máaaaaaaas!! Que el ritmo no pare, no pare, no... Que el ritmo no pare!!!!!!!!!!!

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  6. Jajaja Laura! Pachanguera hasta en el blog! Bueno bueno, ja em poso, ja!

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