miércoles, 5 de octubre de 2011

La importancia de tener un nombre.


Hoy ha sido uno de esos días raros en los que uno de dedica casi exclusivamente a pensar. Y mis pensamientos se han centrado en un tema que me parece, como mínimo, curioso. ¿Es realmente importante tener nombre? ¿Un nombre nos define? ¿Nos da carácter? ¿Nos traumatiza? ¿Nos hace ser lo que somos?

A lo largo de la historia muchos ‘eruditos’ se han peleado por ponerle nombre a las cosas. A las estrellas, a los períodos históricos, a las calles de su ciudad… Entonces deduzco que el nombre es importante. Muchos padres se pelean por poner un nombre a sus hijos. Creo que la importancia de tener nombre tiene que ver con esa obsesión humana de etiquetarlo todo, de clasificarlo y meterlo en cajitas de distintos colores para no confundirse. Tenemos especies, subespecies, razas, variantes, tipos, clases… Del descubrimiento de una cosa a su nombramiento y posterior clasificación no deben pasar ni dos días.

Ya es seguro: el nombre es importante. Pero, ¿hasta qué punto nuestra realidad se define a través de los nombres? ¿La mesa es mesa porque la llamo ‘mesa’? ¿O sería lo mismo si la llamara ‘silla’? Creo que somos nominalistas extremos. Parecemos depender del hecho de que las cosas se llamen de alguna manera, y no llegamos a comprender que algo no tenga nombre. Cuando Javier Bardem y Penélope Cruz tardaron unas semanas en decidir el nombre de su hijo ya nacido parecía que fuera a haber una crisis de tamaños considerables. Internet, revistas, periodicuchos e incluso el telenoticias se inundó de la duda que más preocupaba a españoles de todo el mundo: ¿CÓMO SE LLAMARÁ EL HIJO DE LA PE Y EL BARDEM? Y esto prueba mi teoría: el hijo de Pe y Bardem será quien será en tanto que tenga un nombre que lo defina. Y si no lo tiene… Entonces tiene un problema.

No obstante, la realidad parece formarse ajena a nuestros nombres y etiquetas. Me explico: creo que la realidad se forma (o la forman, si nos ponemos paranoides) y entonces va el ser humano y, para entenderla, le pone un nombre. Es irrefutable pues que la realidad necesita nombres, ya que sin ellos el humano no puede ni siquiera concebirla. Pongo un ejemplo: el gato como tal existe desde que alguien dijo ‘esto se llamará ‘gato’’, pero existe como ente desde que fue creado. ¡Pero incluso ‘ente’ es un nombre! Entonces, ¿con qué nos quedamos? ¿Cómo escapar a una realidad de infinitos nombres?
Mi intención no es torturar a nadie con estas disquisiciones que, además, siempre le dejan a uno en el mismo punto de partida. Es sólo que pienso que los nombres son imprescindibles para el hombre, ya que el hombre se diferencia a sí mismo gracias a un nombre (¡qué poético ha quedado!). Supongo que uno, aunque no quiera, tiene que acabar siempre reconociendo… 
la importancia de tener un nombre.

Bendito Oscar, siempre das con la frase adecuada.


Amor para todas y todos, que es gratis. 

6 comentarios:

  1. si no etiquetamos las cosas seria jodidamente difícil comunicarnos... no?
    y bueno, lo del hijo de la Pene-lope Cruz y el Javier Cromañem es totalmente innecesario, imagínate que especie de monstruo saldrá de esa malísima combinación genética!!!!!! pero... podría ser actor! no dicen que dos negativos hacen un positivo? mierda de actriz + mierda de actor (aunque menos)= maravilloso genio de las artes dramáticaaaaaaaaaaaaaaaaas

    te amo a ti y a tus pensamientos paranoides <3

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  2. qué maravillosa conclusión! es cierto, será un genio dramaturgo y actor de actores!!
    mmmm.... es que me obsesiono mucho, pienso demasiado y esto es lo que pasa.
    gracias por comentar mylove <3

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  3. Sí, està clar que per comunicar-se és vital, encara que quan s'ajunten dos o tres "marias" o "joses" o "anas" els noms són un problema, no? XD

    M'agraden les teves reflexions Irina, segueix així!! ;)

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  4. Gràcies Laura!!! Comenta sempre que vulguis, m'encanta que ho fagis! <3

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  5. Peor aún sería ser un innombrado!!! (o innombrada)
    Gracias Irina por deleitarnos con una mente ágil y pensamientos mil!!!

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