miércoles, 12 de octubre de 2011

Paso tres.

María quiso mirarse una última vez al espejo antes de empezar a andar. Contempló su imagen unos minutos, y se vio tan horrible. Ella siempre había querido casarse en la intimidad, con un traje de chaqueta blanco más bien sencillo, y verse en el espejo embutida en aquella cárcel de carne que era su vestido era terrible. 
En aquel momento empezó a sonar el móvil de uno de los invitados. No le hubiera dado más importancia si no hubiera sonado insistentemente una y otra vez. El hombre del teléfono se levantó y se apartó del resto de invitados para contestar a esa llamada urgentísima que parecía no poder esperar. Mientras hablaba, el hombre en cuestión fue palideciendo y al final colgó. María estaba intrigada, ¿habría muerto alguien? Él se acercó a uno de los padrinos y le dijo al oído algo que no pudo oír. Éste a su vez le dijo algo a Sergio. Y Sergio me miró. Blanco como la leche, se acercó a mí andando rápido y me llevó aparte. 
‘¿Sabes ese gran centro comercial que han abierto en Barcelona? ¿Ese que queda cerca de casa de tu hermana?‘. María lo conocía. Siempre que pasaba por ahí se acordaba de Clara, y eso la entristecía. ‘Han alertado a la policía. Yo… no sé cómo decirte esto, María. Ha habido un tiroteo en una de las tiendas. Tu hermana estaba allí… tu hermana ha muerto’.

Tu hermana ha muerto.
Tu hermana ha muerto.
Tu hermana ha muerto.

1 comentario:

  1. Que trist que no confiï en la seva pròpia germana, suposo que són coses que poden passar quan un està enamorat, però després d'aquesta etapa segur que la noia cauria del núvol... :)

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