sábado, 8 de octubre de 2011

Paso uno.

<<... y su madre no se callaba de ninguna manera. De repente, supo lo que tenía que hacer: se dirigió hacia el altar con paso firme, sonriendo pero concentrada. Cuando llegó, miró a Sergio a los ojos y le entró un pánico terrible. ¿Realmente quería hacerlo? ¿El día de su boda?
Sí. Y no había otra respuesta más que sí.
Hace ya dos años, cuando se conocieron, Sergio le había parecido un hombre encantador. Tenía su propia empresa (en la que, por cierto, el padre de María trabajaba) y era increíblemente guapo. Le traía flores al trabajo, la invitaba a cenar por ahí, le escribía notas que pasaba por debajo de su puerta...
Pero aquello duró muy poco. Cuando llevaban poco más de seis meses saliendo, Sergio empezó a contarle la verdad: él tenía en realidad otras inclinaciones, pero sólo heredaría la fortuna de su familia si se casaba con una mujer. Por algún motivo, ella le había gustado, y viéndose falto de tiempo para encontrar a una mujer que le amara, decidió pedir a María que se casase con él. A María le dolió mucho saber que todo lo que había vivido era una mentira, y rechazó su proposición. Pero Sergio tenía las ideas claras: la amenazó con despedir a su padre de la empresa en que ambos trabajaban si no accedía. La hermana pequeña de María, Clara, estaba enferma desde hacía años, y el único motivo de que siguiera con vida aún era que su padre pagaba tratamientos carísimos que costaban el sueldo íntegro que cobraba. Ella sabía que en ninguna otra empresa cobraría su padre lo mismo que cobraba en la de Sergio. Sin embargo, ella no dio su brazo a torcer fácilmente: María había sido perseguida, chantajeada y amenazada de muchas otras maneras antes de acceder a dar el 'sí, quiero' con aquel enfermo, desesperado por heredar la fortuna familiar. 
Era el día de su boda, estaba en un callejón sin salida y se sentía muy asustada. Ahora no podía echarse atrás. Sabía que nadie lo entendería, pero no había otra opción. No podía huir, porque su familia pagaría las consecuencias. No podía suicidarse, porque ella quería vivir. Y no podía quedarse, porque eso sería igual que morir. En su interior, sabía que lo que hacía era lo correcto. Al menos, lo único que podía hacer. 
Metió la mano en el ramo. Lentamente. Estaba sudando de los nervios. Miró a Jesús, le pidió perdón, y levantó el revólver. Le temblaban las manos pero aun así apuntó hacia Sergio y...
¡BANG!
Ya había disparado. Sergio cayó al suelo en un golpe seco y se oyeron gritos en la iglesia. La gente de las primeras filas se desmayaba y la sangre chorreaba por el suelo... Toda aquella sangre la perseguiría durante mucho tiempo. María se recogió el vestido y empezó a correr. El taxi la esperaba fuera, se subió y mandó al taxista llevarla lo más rápido posible al aeropuerto. Una vez allí, cogió un vuelo hacia Estados Unidos, y desapareció. >>

6 comentarios:

  1. Gracias martaaa!! =)
    A ver, es que tenemos que empezar fuertecillos para atrapar a más seguidores ;)

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  2. uaaaaaaaaau casi, casi acierto con el final que te he propuesto ajajajajja, solo que el que decia yo era más surrealista y flipado! me encantaaaaaaaa

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  3. jaja ya ves, casi aciertas! pero no te preocupes, habrá finales de ciencia-ficción seguro!! xD

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  4. T'ha quedat molt bé Irina! Tinc ganes de llegir els altres!!!

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