lunes, 3 de octubre de 2011

Pues sí, París es una fiesta.

Y a esto viene el blog, la melancolía y la verborrea.
Y es que, por si lo habíais olvidado, París siempre fue una fiesta, como decía Hemingway. París no es más que nuestras ganas de vivir, de hacer y decir y pensar y sentirnos vivos en un mundo que, cada día más, está muerto.
Pues me dije, vamos a darle vidilla. Si se me permite la expresión.
Y no sé qué se supone que se debe escribir en un blog, no sé si se debe hablar de experiencias vitales, de viajes, de cafés y bebidas varias, de dolor y tristeza, de mi pobre, pobre corazón... No sé, de verdad. Esto tiene que ser redentor, me digo. Me tiene que servir de algo, me digo. Y al final no sé si servirá de algo pero allá voy. Que llevo mucho tiempo queriendo escribir, ¡leñe! Ya me vale. Tantos pensamientos condensados en mi cabezota no puede ser bueno, que yo creo que interfiero el ''wifi'' de mi casa y el de todo el edificio con mis pensamientos flotando sobre mí día tras día tras día.... Vaya nubarrón.
El nombre del blog es este porque tenía que ser uno. Y punto. Además Hemingway es muy grande (pero mucho, ¿eh?). Y París es muy grande. Y las fiestas también son muy grandes. Y digo yo, ¡qué titulo tan grande!

Y eso, que me dije: voy a hacer algo con mi vida, ¿no?
A ello voy, a ello voy.

Calma. Que esto sólo acaba de empezar.

Amor para todas y todos, que es gratis.

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