domingo, 11 de diciembre de 2011

Midnight Paranoid

Este texto es un inciso en el juego de los pasos. Lo ha escrito Ana Puncer, ¡espero que os guste!

Son tuyas mis caricias, tuyo es su tacto, tuyo es mi aliento sobre tu cuello. Me debo a tus curvas, a tu piel y a tus traviesas manos que recorren ansiosas mi cuerpo entero. Busco tu olor, busco tu sabor, busco perderme en tus miradas y busco sentirte cerca, tan cerca, tan caliente, que casi siento unirse nuestros cuerpos.
Eres el principio y el fin, un enorme laberinto donde el deseo me invita a perderme, donde cada beso es un paso más hacia la tierra prometida. Cada fibra de músculo que se contrae, cada gota de sudor, cada gemido en la oscuridad da vida a mi deseo, que crece y crece de forma desmedida hasta consumir la realidad. Se vuelve un espectro que poco a poco desaparece liberando los impulsos más salvajes, más primitivos y más animales que viven enjaulados en lo más bajo del cuerpo.
El vaho de las ventanas se extiende y ambas respiraciones se aceleran al unísono agitando cuatro senos sobre una estrecha cama.
Tan prohibido, tan agridulce el momento, tantas fantasías penadas con el estigma social de quienes amamos por encima de una pareja de cromosomas.
Tantas pasiones, pensamientos y sentimientos reprimidos estallan en un vórtice multisensorial de placer físico, psíquico, emocional, visceral y humano que al final no importa cuántas piedras lluevan.
Son nuestras las caricias, nuestro es el tacto y nuestro es el aliento sobre nuestros cuellos que da vida y sentido a un mundo donde amar es pecado. Y la triste realidad vuelve, asfixia, reprime, coarta, cizalla y destruye el glorioso momento de libertad por el cual respiro, amo, siento y da vida a mi pequeña y absurda esperanza. 

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