miércoles, 31 de octubre de 2012

Miedo II


(Pablo está tranquilamente sentado viendo la televisión en su salón. De pronto suena el timbre. Repetidas veces. Se oyen golpes en la puerta).
Pablo: ¿Quién es?
Desconocida: ¡Soy la vecina del cuarto! ¿Puede dejarme entrar, por favor? ¡Necesito ayuda!
(Pablo abre la puerta).
P: ¿Qué pasa?
D: Me están persiguiendo. ¡¿Puedo entrar, por favor?!
P: Pase, pase. (Cierra la puerta). ¿Quién la persigue?
D: Oh, ellos lo saben muy bien. Quieren asustarme. Pero no podrán. Vamos a defender este sitio, señor mío.
P: ¿Cómo? Perdone, pero necesito saber qué está pasando. Por favor.
D: De acuerdo. Oiga, no quiero alarmarle, pero esto es por su bien. Hay gente. Que nos espía. Se preparan para atacar este edificio. Hace meses que los veo. Hoy me he enfrentado a ellos y mire, ¡mire! (Enseña una herida profunda en el costado izquierdo).
P: ¿Pero quiénes son?
D: Oh, son muchos los enemigos. Muchos. Tantos, que son inidentificables.
P: ¿Cómo? Pero oiga, ¿se puede saber qué está pasando aquí? Creo que le voy a tener que pedir que se marche, señorita, por favor.
D: Pablo. Escúcheme. Ellos saben todo de usted. No esperarán más. Cuando duerma, dejarán entrar el gas. El gas matará al edificio.
P: ¿El gas? ¿Pero qué…?
D: ¡¡El gas!! Es una nueva arma, la van a probar aquí. Conmigo, con usted. ¡Un arma! No deja nada. Nada. Se lo come todo. No habrá cadáveres que identificar, ¿lo entiende?
P: ¿De dónde ha sacado esta información?
D: Oh, tengo fuentes, desde luego. Jaime, el vecino del tercero. Se mudó hace dos meses, ¿recuerda?
P: Sí, recuerdo.
D: No pudo más. Sabía que esto pasaría. Y se fue. Y Marina, del segundo, con sus dos hijas. Se fueron hace cuatro meses, ¡cuatro! Más sensata, porque tiene familia.
P: Oiga pero si esto es verdad, ¿por qué usted sigue aquí?
D: ¡Yo no voy a rendirme! Resistiremos, sí. Resistiremos.
P: ¿Resistiremos? ¡¿Cómo?! ¡¿A qué?!
D: A los enemigos, aquí. Si protegemos el piso no tienen nada que hacer. Hemos de tapiar las ventanas y las puertas. Vamos.
P: Pero… escuche, esto es una locura. Además, si es gas con lo que pretenden atacarnos, ¿de qué servirá tapiar nada con nada? El gas penetrará igual…  
D: Oh, no. No, no penetrará. No lo hará. Créame, los conozco. Y conozco el gas.
P: Entonces, ellos, ¡¿quiénes son?!
D: ¡Shhht! No grite. ¿Lo oye? Parece que hay micrófonos aquí. Hablemos bajito. Rápido, páseme el sillón, lo empotraremos contra la puerta principal. (Pablo le alcanza el sillón). Así, bien ajustado. Movamos el sofá hacia ese ventanal. Oh. ¿Cómo puede vivir en un sitio con tantas puertas y ventanas? Esto es muy inseguro.
P: Imagino que tengo las mismas que usted, señorita.
D: Oh, no. No, no, yo mandé tapiar mis ventanas y blindar mis puertas hace tiempo.
P: ¡¿Qué?! Entonces, ¿por qué no estamos en su piso en vez del mío?
D: Oh, no. Completamente imposible. Puerta blindada. Olvidé contraseña. Por eso vine aquí.
P: ¿No recuerda la contraseña de su casa?
D: Oh, a veces sucede. Pero hoy todo está cerrado y no tengo a dónde ir.
P: ¡Hoy es lunes!
D: ¿No es increíble? ¡Y todo está cerrado! Alcánceme la mesa de la cocina y tapemos esa ventana. (Pablo le pasa la mesa).
P: Vamos a ver. Esto es increíble. No sé ni de qué tiene usted tanto miedo. (La desconocida le da una bofetada en la cara). 
D: ¡¡Basta ya!! ¿Quiere irse? ¡Váyase! Le pegarán un tiro antes de que haya cruzado el portal. Pero rápido, ¡váyase! Yo protegeré esta casa.
P: ¡¿Un tiro?! ¡¿Pero de qué clase de gente estamos hablando?!
D: ¡De la misma clase de gente que nos atacará con gas a no ser que protejamos este lugar! Quédese o váyase, pero si decide quedarse, colabore.
P: Señorita, ¡esta es mi casa!
D: ¡¡Shhhht!! No grite. Baje la voz. ¿Tiene algún lugar seguro donde refugiarnos durante el ataque?
P: Supongo. Tengo un pequeño desván encima de mi habitación.
D: ¡Oh, perfecto! ¡Un desván es perfecto! Vayamos allí. Coja comida y agua para unos días, por si acaso. Nunca se sabe.
P: De acuerdo, voy. (Mientras, la Desconocida sube al pequeño cuarto y examina el agujero lleno de cosas).
D: ¿Está listo?
P: Sí, aquí tengo todo. Ayúdeme a subirlo.
D: Vamos. (Entran al desván). Oh, perfecto, sólo un tragaluz. Tápelo con aquella manta. ¿Tiene velas? ¿Lámparas? ¿Linternas?
P: Sí, hay un poco de todo por aquí.
D: Oh, perfecto. Perfecto. (Comprueba que no entre luz por la ventanita). Ahora sentémonos. No encienda ninguna luz. Aún no es necesario. No haga ruido. En unos minutos se irán.
P: ¿Por qué?
D: Oh, comprenderán que no pueden vencernos.
P: ¿Lo comprenderán y se irán?
D: Exactamente. En unos minutos.
P: ¿Nos dejarán en paz después de irse?
D: Oh, sí. Sin duda. En unos minutos todo habrá pasado.
P: Tengo miedo.
D: Oh, yo también. Pero tan sólo aguarde unos minutos. Y todo habrá pasado.
                                                             

                                                           *               *                *


Piensan que todo es poco serio, 
estamos locos de atar.


2 comentarios:

  1. Uaau! i com acaba? (era tot un pla malèfic per conquistar el veí amor platònic?)

    pd. sóc la Míriam ;)

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    Respuestas
    1. Miriiii!! És més aviat una paranoia irresolta! Tot i que l'opció conquista està bastant bé XD Crec que el que volia dir és com que a vegades, la por arriba i no podem frenar-la, i ho envaeix tot, s'entén algo?
      Estic molt malament. Gràcies per llegir-meee!!!
      Quina ilu =)

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