miércoles, 17 de octubre de 2012

Señas


Voy a escalar un poco más para ver el jardín desde lo más alto que pueda. Quizás los sinuosos caminos que me parecían imposibles tienen ahora un sentido, una dirección, un fin. Las aguas avanzan inexorablemente, erosionan la piel y crean un surco por el que mis emociones deben resbalar, bañarme entera y darme forma. Es un proceso de destrucción tan encantador que me es imposible pararlo.

He dedicado un momento a sentir la tierra mojada bajo mis pies: se han hundido. Un minuto más y la raíz será tan fuerte que no podré moverme nunca más.

Alicia me grita desde ahí abajo, desde el laberinto, quiere que le haga señas de que todo va bien. Curiosa compañera, valiente corazón. Prepárate para el agua, porque mis lágrimas caerán directas en tu cabeza.  


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