lunes, 8 de octubre de 2012

Yes, a just Joyce!


Hoy he llegado a una conclusión difícil de asimilar. Iba yo por la vida tranquilamente cuando de repente paro, pienso y me doy cuenta: estoy enamorada. Locamente enamorada. Ha pasado cuando estaba en clase, leyendo un fragmento del capítulo tercero de A Portrait Of The Artist As A Young Man (libro que estoy leyendo por segunda vez ya que suspendí esta asignatura el curso pasado), y lo he sentido. 
Desde que empecé a estudiar a Joyce he tenido la impresión de que quería odiarlo, no sé por qué. Simplemente no me caía bien. Pero este año, cuando por segunda vez vuelvo a oír lo mismo sobre él (y esta vez escucho)… Todo es diferente. Creo que Joyce es como yo un poco, empiezo a entenderle. Es un apasionado, un ser convicto en sus sentimientos, prisionero de su mente crítica y su corazón siempre en un puño. Lo amo y me quiero casar con él. Y, Dios me perdone, cuando me acabe este libro pienso leerme otro suyo, y otro, y otro… Hasta que me desenamore y pueda odiarle en paz.

"A sin, an instant of rebellious pride of the intellect (…)".

Recomiendo fervientemente el blog de un amigo, podríamos decir que casi recién estrenado. Promete mucho, mucho, mucho. 

"Goodbye Stephen, goodbye!"


PD: dedico este post a mi tía, que ha amado a Joyce... from the very beginning. 


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