jueves, 29 de noviembre de 2012

You’re the devil in disguise, oh yes, you are.


No quiero vivir en la falsedad del sentimiento, en el retorcimiento. Que cada palabra que se diga sea auténtica y original, que se hable sin parar, mal, bien, pero puro, cierto. Que si se miente, sea creíble. Esa es la base de una composición que merezca la pena leer, tocar, interpretar. Déjame crear, inventar para ti y no hará falta que preguntes de dónde proceden esas hordas de murciélagos, porque las aceptarás como parte de tu propio mundo, y cuando falten pensarás que nada tiene sentido. A mi alrededor todos han cogido un lápiz y se apresuran en escribir, universos enteros de elementos, sin los que no pueden vivir, que nada tienen que hacer ahí. Corred, corred, escribid, no dejéis que el tiempo se os coma las manos. Mancos no podríais escribir y eso sí sería una tragedia.


Qué pena que vengáis acompañado, sería un buen momento para haceros el amor. 
Si me permitís, me están esperando.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Reflexiones después de la noche electoral


No suelo escribir sobre política porque prefiero dejar eso a los expertos, que por algo lo son. Sin embargo, puede que el momento lo merezca. Así que allá voy. Y mi primera pregunta es: ¿cómo puede alguien que no entiende lo que es la libertad, que ha vivido siempre en la forma del imperialismo aplastante (pongamos que hablo de España), juzgar al pueblo que desea ser libre por encima de todo? ¡Por encima de todo! Por encima de derecha o izquierda, de políticas sociales o económicas, de ecologismos, de corrupción política o líderes pobres. A todo eso, el pueblo catalán ha superpuesto su soberanía, su derecho de autodeterminación que como país tiene y que ya viene siendo hora que le sea administrado. ¿Cómo puede este imperio apagar una llama de libertad que quema tan viva? Siempre he pensado que la tragedia del hombre que conoce la libertad es que no aceptará jamás la esclavitud, por muy impuesta que le venga. Y sin duda es una tragedia, porque eso le hará infeliz para siempre; pero es una tragedia necesaria, ya que le impulsa a no conformarse, a buscar un mañana mejor, más libre. Y eso precisamente pasa con Catalunya. Es un pueblo que HA SIDO libre (por mucho que se intente deformar la historia últimamente) que sabe cómo se ensancha el espíritu cuando uno toma sus propias decisiones. Quizás sea algo que pueda pasar por irrelevante, en estos momentos de aguda crisis económica y social, pero, ¿no han sucedido los mayores cambios siempre en épocas de crisis? La revolución francesa dio por acabada una monarquía décadente donde las hubiera, porque el campesino se moría de hambre y frío. La revolución rusa consiguió que los soldados se giraran hacia sus superiores y fusilaran a sus zares, porque la gente se moría de hambre y frío (mucho, mucho frío). La guerra que libraría a los americanos de los británicos sólo se acabó produciendo por la injusticia en la que vivían sometidos, por los impuestos, por el maltrato, por la explotación (does this ring a bell?). Puede que finalmente haya llegado el momento, que sí sea la crisis el tiempo adecuado para una transición hacia un país más justo, más libre y más moderno al fin y al cabo. No digo con esto que tenga esperanzas en que el proceso hacia el autogobierno vaya a ser satisfactorio, pues yo sí sigo desconfiando mucho de los títeres que hay en el Parlament; sin embargo, creo que es ahora o nunca. 
Los catalanes han hablado, hágase en ellos según su palabra. 

domingo, 11 de noviembre de 2012

Silencio inalienable


Cuántas veces se habrá acercado al fuego buscando de sofocante calor, sólo por sentirse amada, abrasada, caliente en todo su ser. Él llega a casa cuando ella ya se ha acostado, se desliza entre las sábanas, se coloca muy cerca, muy cerca de su cuerpo. Todavía es pronto, todavía podría despertarla y hacerle brutalmente el amor, lamer su sexo desnudo hasta que se encharquen las sábanas, suplicar que le deje penetrarla. Podría entonces embestirla como le gusta, oírla gemir, juntar sus manos sudadas, lamer su espalda, desearla toda. Podría besarla por todo su cuerpo, su fuego. Podría acariciarla infinitamente, y la desea y la ama tanto como para hacerlo. Sin embargo, sabe que mañana será un día largo para ella y opta por dejarla dormir. Ella suspira, largamente, amargamente. Una lágrima resbala por su mejilla, aún caliente por el deseo. Se tapa un poco más con la sábana, se aparta. Intenta decir algo pero se le mueren las palabras antes de poder hablar. Mañana será un día largo y debe descansar.
Al día siguiente ella se levanta, se lava la cara. Desayuna, se viste. Friega los platos y deja un poco de café hecho para él. Prepara lo que necesita para ir al trabajo. Va a cruzar ya la puerta y entonces se ven. Pero tienen mucha prisa como para hablar. Cierra con un portazo y no vuelve hasta tarde, y él hasta tan tarde que ella estará dormida de nuevo.

“Terrasses. Banys de color rosa. Cuines blanques.
‹‹El piso de ensueño que merecen ella y usted››.”



viernes, 9 de noviembre de 2012

Reencuentro


Hoy me he encontrado con Alicia. ¡Hola Irina! Andaba ella muy feliz, saltando de aquí para allá, y he tenido que bajarla de las nubes (un poquito sólo). Lo necesita, que si no se emociona y se cree que puede alcanzar las estrellas de un brinco. Hemos charlado y me he sentido muy feliz de oír su voz, a veces se me olvida y no me gusta nada. Es parte de mí. Bonita Alicia, es tan niña. No sé ni cómo pero siempre consigue llevarme con ella a bailar por ahí. Las hadas se reúnen en círculos secretos, celebran rituales por las noches y le sacan los ojos a los elfos, los torturan con frecuencia. Anda, calla. Alicia dice unas cosas. Hay que vivir el disparate, vivirlo de verdad, sentirlo en las carnes, para empezar a desencriptar el mundo que te rodea. Puede que tengas razón, aun así te digo que lo de beber y comer lo que te encuentres tirado por aquí no puede ser. Has de parar, ¿de acuerdo? ¡Uy, un conejo blanco con reloj! ¡Corramos tras él! Y así siempre.




El bosque


Ha recorrido los campos solo y ya no siente más que la lluvia, que lo acaricia incesantemente. Hace frío pero su cuerpo está caliente, como si el presagio de vivir fuera más y más fuerte a medida que se acerca a la meta. Mira al horizonte y ve tantísimas clases de verde y azul que no puede asimilarlas todas. Se deja fascinar, es un caminante, un observador del mundo. A veces echa a correr sin motivo, sólo por sudar y oírse respirar más fuerte. Otras calla y se limita a escuchar al mundo que lo rodea. Y lo que lo envuelve es tan auténtico y tan puro que hablar siquiera sería un pecado. Cuando se acerca la noche el viento se vuelve frío, pequeños trozos de hielo en su cabeza. En su interior el fuego lucha por mantenerse vivo. Se acurruca y espera a que el sol lo caliente de nuevo. Es un caminante y sólo camina, camina del todo. 
Al final canta una alondra, los primeros rayos. Parece que ha tenido suerte una vez más. 


jueves, 8 de noviembre de 2012

L'ombre du destructeur


¿Por qué no sientes como retumban las paredes y se quiebra el suelo a tus pasos? ¿No ves, el gigante en el que te has convertido, el poderoso destructor, inconsciente, aniquilando mi mundo? ¿Por qué no despiertas del sueño en el que estás y andas con calma, pisas suave, respiras profundo? Quizá porque no puedes, quizá porque no quieres. ¿Dónde vas a vivir cuando seas tan grande y salgas del cuadro? ¿Qué harás cuando rasgues la tela definitivamente, y no te quede mundo donde sentarte a descansar? Cuando seas tan enorme, y sólo suspirar barras pueblos enteros, cuando seas infinito, ¿qué harás? No te quedará universo suficiente y cuando llores entonces lo romperás. Y no habrá nada nunca más. 


Je ferai un domaine
Où l'amour sera roi
Où l'amour sera loi

martes, 6 de noviembre de 2012

¿No es verdad...?


Dejad que hoy me vuelva un poco, sólo un poco, romántica. Pienso que el amor es ideal, es siempre inalcanzable, es siempre dolor (placer al fin y al cabo), en un momento u otro. El amor tiene un punto de falso. El amor a veces son versos que hacemos rimar un poco a la fuerza. Pero, ¿y qué? ¿Acaso yo preferiría vivir sin conocer el amor (el Amor), aunque tan sólo lo conozca a través de mis queridos libros? El amor más grande, más perfecto, más irreal lo he leído, pero no por eso ha sido menos. Los grandes amores de la literatura los he vivido yo también, me he enamorado con tantos y de tantos, y los recuerdo todos tan bien. Cada uno es único y especial, sea despechado, violento, pasional, dulce, romanticón, cursi incluso. He tenido un momento para cada uno de ellos y todos me han hecho caer irremediablemente a los pies de cualquier personaje dispuesto a amar. ¡Dispuesto a amar! Es tan difícil decir esto. Tan duro. Dispuesto a amar… y dispuesto a que le amen, y a soportar la fatiga del amor, que es como una daga incansable que nunca deja de hundirse un poco más. Sin embargo, me siento en un momento de aceptación de la realidad tal y como es, la realidad del amor. Ya no me aflijo al saber que Don Juan no vivirá, ni lo hará Doña Inés, porque puedo decir que tengo edad para aceptar que eso es lo que debe pasar. Es un amor ficticio, que no puede sobrevivir a la última página del libro porque entonces buscaría su camino en la Tierra, y cualquier autor con dos dedos de frente sabe que eso no puede ocurrir. Ha de matar al amor en la última página sólo para encerrarlo, inmortalizarlo para siempre, abstraerlo y expandirlo sin miedo en una narrativa inventada que sirva como excusa, como tapadera, para el crimen del Amor. 

JUAN: ¿Y ese reloj?
ESTATUA: Es la medida 
                   de tu tiempo.
JUAN: ¡Expira ya!
ESTATUA: Sí; en cada grano se va
                   un instante de tu vida.
JUAN: ¿Y ésos me quedan no más?
ESTATUA: Sí. 
(Don Juan Tenorio, vs. 3692-3696)