viernes, 9 de noviembre de 2012

Reencuentro


Hoy me he encontrado con Alicia. ¡Hola Irina! Andaba ella muy feliz, saltando de aquí para allá, y he tenido que bajarla de las nubes (un poquito sólo). Lo necesita, que si no se emociona y se cree que puede alcanzar las estrellas de un brinco. Hemos charlado y me he sentido muy feliz de oír su voz, a veces se me olvida y no me gusta nada. Es parte de mí. Bonita Alicia, es tan niña. No sé ni cómo pero siempre consigue llevarme con ella a bailar por ahí. Las hadas se reúnen en círculos secretos, celebran rituales por las noches y le sacan los ojos a los elfos, los torturan con frecuencia. Anda, calla. Alicia dice unas cosas. Hay que vivir el disparate, vivirlo de verdad, sentirlo en las carnes, para empezar a desencriptar el mundo que te rodea. Puede que tengas razón, aun así te digo que lo de beber y comer lo que te encuentres tirado por aquí no puede ser. Has de parar, ¿de acuerdo? ¡Uy, un conejo blanco con reloj! ¡Corramos tras él! Y así siempre.




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