martes, 18 de diciembre de 2012

L'absence


Estado de creación.
Contagiada por mi cada vez más amada Woolf, siento que en algo tiene razón: si quieres ser artista, debes abrazarlo todo, embriagarte de todo, respirar cada aroma y probar cada manjar. Absorberlo todo y dejar que eso te modifique, mejor dicho, te cree desde la nada, te esculpa por entera, eso debe ser el arte. El arte debe ser una neblina de buena mañana, que se pueda inhalar del todo, y se asiente en los pulmones hasta que se desvanezca en el calor del cuerpo. A veces es como una nota, que resuena infinitamente en un salón vacío. O como una carrera en el agua, en rápidos que luchan por ahogarte, una exhalación brusca buscando algo donde sostenerse un tiempo más, un poco más solamente. El arte debe ser abrir la puerta y liberar el miedo más grande. Puede que sea romperse por fin, como una estructura de vidrio azotada fuertemente por el viento que no resiste la embestida y se rinde. Rendirse y dejarse envolver por una fuerza mayor. Y desaparecer.


“Despierta, despierta, ¡despierta!”  
“Con lo bien que estaba yo dormida…”. 

domingo, 9 de diciembre de 2012

Y si caigo


Cada vez que abras una ventana y pongas un pie fuera, cuando estés asentada en la repisa y mires atrás, veas el fuego abrasador que te persigue, alguien desde abajo te gritará: “¡No tengas miedo! ¡Salta!”. 
Más te valdría que te quemara el fuego entera, porque cuando alcances el suelo no habrá nada para detener la caída. Y tus sesos quedarán esparcidos por el asfalto, todo el mundo preguntará: “¿Pero por qué demonios saltó? ¿Acaso no vio que no había nada abajo esperándola?”. 
Sin embargo, siempre nos parece oír esa voz, clara y nítida, y nos da miedo el fuego que hay en la mirada de los que están arriba, gritando, es como un infierno y parece que nos quiera arrasar, ¿verdad? Y oímos esa voz, y la creemos. “¡Salta”, y saltamos. ¿Y sabéis lo que pienso? Una vez más, que mejor quedarse y arder, que caer y partirse en mil pedazos.