martes, 18 de diciembre de 2012

L'absence


Estado de creación.
Contagiada por mi cada vez más amada Woolf, siento que en algo tiene razón: si quieres ser artista, debes abrazarlo todo, embriagarte de todo, respirar cada aroma y probar cada manjar. Absorberlo todo y dejar que eso te modifique, mejor dicho, te cree desde la nada, te esculpa por entera, eso debe ser el arte. El arte debe ser una neblina de buena mañana, que se pueda inhalar del todo, y se asiente en los pulmones hasta que se desvanezca en el calor del cuerpo. A veces es como una nota, que resuena infinitamente en un salón vacío. O como una carrera en el agua, en rápidos que luchan por ahogarte, una exhalación brusca buscando algo donde sostenerse un tiempo más, un poco más solamente. El arte debe ser abrir la puerta y liberar el miedo más grande. Puede que sea romperse por fin, como una estructura de vidrio azotada fuertemente por el viento que no resiste la embestida y se rinde. Rendirse y dejarse envolver por una fuerza mayor. Y desaparecer.


“Despierta, despierta, ¡despierta!”  
“Con lo bien que estaba yo dormida…”. 

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