martes, 17 de diciembre de 2013

El Jardín

“¡Alicia! ¡Alicia! ¡No corras! ¿A dónde vas?”

Pero ella se había adelantado hacía tiempo ya, porque en el campo infinito donde corrían había unas flores silvestres que requerían su atención. Se abrían lentamente, los pétalos le descubrían su interior, medio reían (un susurro), y se cerraban con brusquedad en cuanto oían que otro se cercaba. Tenían un sentido del humor muy curioso, pero eran buenas, dulces e indómitas. Ella se acercaba y con suavidad las acariciaba, las olía, dejaba que su fragancia la inundara un poco. Eran unas flores secretas que sólo se abrían para ella, nadie más podía entenderlas ni apreciarlas como Alicia, nadie las iba a cuidar mejor. Con la poca delicadeza del resto de humanos las flores salvajes hubieran sido pisoteadas hace tiempo, pero ella las tenía a buen recaudo, en un jardín secreto y eterno. Dejar entrar a alguien a jugar siempre era un error, lo sabía, pero estar sola siempre en compañía de sus flores a veces era complicado. Por eso, de vez en cuando, abría la verja de su jardín a alguien que mereciera su respeto, le enseñaba las fuentes y las enredaderas, su cielo azul y el rincón donde siempre llovía. Le enseñaba su trono, sus vestidos, sus libros. Sin embargo, las flores, todas únicas, se cerraban a la llegada del extraño. El sol lo iluminaba todo, y sólo se oía de vez en cuando a los pájaros discutirse (debe estar aquí, no debe estar aquí). Pero las flores cabezotas no se dejaban engañar, sabían mejor que nadie que el extraño no debía estar ahí. Ese era un jardín privado. Sólo para Alicia y las flores. 




Ilustración del Princess Mary's Gift Book

"You shall hear a sound like thunder,
And a veil shall be withdrawn,
When her eyes grow wide with wonder,
On that hill-top, in that dawn".


jueves, 12 de diciembre de 2013

Miedo IV

Pequeñito, y suave, y a manchas. Has muerto y todo se vuelve demasiado.

Tú y todas las cosas que iban contigo se han ido, pero mis proyectos e ilusiones, mis quizás y mis seguros, mi todo construido a tu alrededor se queda aquí para mortificarme. Y tiene tu forma, pasa la luz y veo sombras de todo lo que podría haber sido.

Hoy todo muere y cobra vida otra vez, en un círculo de fuego que va a quemar todo lo que pase por él. 
Pero eras tan pequeñito, y tan suave, y a manchas, que casi no parece real. 

domingo, 24 de noviembre de 2013

Maya


Maya se había sentado en el centro de aquél universo hacía mucho tiempo ya. Las cosas solían revolotear a su alrededor, de vez en cuando la golpeaban sin poder evitarlo. Las luces iban y venían y las cosas flotaban. Su sitio era el centro de todo, allí había colocado un trono inmenso, mullido, desde donde lo veía y lo oía todo. Sin embargo, su dominio sobre todas las cosas la cansaba, y no siempre tenía fuerzas para atender a todo lo que pasaba en el universo. Por eso a veces los libros la golpeaban, las personas la pisaban sin querer o de repente llovía. Ella miraba hacia arriba y medio se despertaba, agotada, para dejarse mojar por el agua. Había algún momento en que deseaba que en aquél universo no hubiera cosas ni personas, ni animales ni emociones, ni vegetación ni fenómenos atmosféricos. Visualizaba un blanco infinito que lo devoraba todo y escuchaba el silencio dentro de su cabeza. Entonces ella era feliz. Pero ser la reina de su propio universo comportaba estar siempre en el centro, siempre a la expectativa, siempre inmóvil. Agitaba los brazos y se revolvía en su sillón aterciopelado, hacía crujir sus huesos para oírse. Finalmente paraba, se calmaba, se desesperaba, porque sabía que aquél era su lugar para siempre jamás. Y miraba hacia arriba y llovía otra vez.  

miércoles, 6 de noviembre de 2013

La verdad no existe

La verdad no existe, sólo hoy y ahora y toca y siente. Mires donde mires, todo es falso y artificio, es un mundo construido en cristal, impecable cristal, tan impecable que te parece que ves el cielo de verdad. Pero es cristal, siempre es cristal, pulido, transparente, invisible al ojo medio. Casi te parece poder pasar la mano a través de sus partículas, pero ah, olvidabas que el cristal es sólido.

La verdad no existe, sólo amo, y siento, y lloro. Y pueden caer cristales fragmentados desde arriba y cortarnos, hacernos sangrar, y aún nos preguntaremos: ¿cómo ha podido pasar? Todo pasa por una razón, y esa razón es que ni tú, ni yo, ni él, estamos prestando atención.

La verdad no existe, sólo calla, mentirosa. Nadie está interesado en saber qué es cierto y qué no. A quién le interesa. A nadie.

Vive la mentira, vívela, pero vívela bien.  

Recomendación y agradecimiento

Hoy hago una entrada especial para recomendar a una amiga de facultad que ha creado recientemente su propio blog: Books&Movies: Lo imprescindible en libros y películas
Como ella bien aclara, su blog va dirigido «a todas aquellas mujeres que no se conforman con “libros para mujeres” ni películas “de perfil femenino”». Era la más elegante de la clase, con eso lo digo todo, y su gusto es impecable, así que espero que la visitéis a menudo y que os guste mucho.  

Aprovecho además para agradecer a aquellos que me leen su incansable valor, son más de dos años ya de París es una fiesta, de pensamientos, de bromas, de relatos, y aquí sigo. Al pie del cañón. Querría decir que nunca me cansaré de escribir, pero me parece demasiado presuntuoso, así que diré mejor que, por ahora, escribir es mi auténtica pasión y no pienso parar. 

Además, os animo a comentar en las entradas, si hay algo que creéis que puedo mejorar, afirmaciones con las que no estáis de acuerdo o simplemente ideas que os gustaría compartir, aquí estoy. Escribo pero también leo, y con muchísimo gusto. 

Muchas gracias de nuevo y... que París os acompañe. 

 «You belong to me and all Paris belongs to me and I belong to this notebook and this pencil». Ernest Hemingway, A Moveable Feast

Iris. 

martes, 5 de noviembre de 2013

Horror

Ciertas cosas producen horror. Es horror ir a ver qué hay en tu nevera y encontrar un trozo de queso mugriento y verde, que ha inundado la cocina de hedor en dos segundos. Es horror encontrar el mismo olor en los calzoncillos de un hombre. Es horror que alguien te dé lecciones de moral recién salido de la prisión por doble asesinato. Es horror que los demás le den más crédito por ello. No juzguéis si no queréis ser juzgados, eso me enseñaron a mí de pequeña.

Oh, qué pestilente, qué horror. 


"El que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra". Evangelio de San Juan, 8:7. 

sábado, 2 de noviembre de 2013

Querías que te amara, pero era demasiado hasta para mí.

Una máquina tragaperras, reluciente y ruidosa, luces y color sólo para ti. Dale a la palanca y elévala luego, lame las monedas, entra en parada. El corazón va muy rápido, el sudor cae por tu cara asqueroso, te pasas la mano y la secas en tu camisa chorreante. Bebes. Un escalofrío porque la bebida está muy fría. Bum, bum, bum, parece que se vaya a salir del pecho, casi duele. Otra gota de sudor al suelo. Lames otra moneda, le das otra vez. La música hace rato que te ha ensordecido, te escuecen los ojos, parpadeas a menudo porque están secos como un desierto. Respiras profundo y te pones la mano en el pecho: bum, bum, bum. Ahí está de nuevo el pasar de imágenes, el esperar, la contención. Campana, campana, campana. Quieres sonreír pero un dolor demasiado fuerte hasta para el whisky recorre tu brazo izquierdo. La música se apaga de repente, pones esa cara de horror y caes al suelo tieso. 
Bonito espectáculo para una noche de sábado. 


Last Night I Dreamt That Somebody Loved Me - The Smiths

domingo, 20 de octubre de 2013

Inspección

No pienses que es fácil para ellos saber lo que piensas. Dan vueltas sobre tu cabeza e intentan perforarla, pero es dura como el acero. Le dan golpes, golpes, golpes. Casi se puede oír cómo se quiebra, pero no. Intuyen algo de lo que pasa por tu mente, porque tus ojos te delatan aunque no lo quieras. Y cuando tiemblas, ligeramente, y se humedecen (un poco) tus ojos, ellos se percatan. Anotan en su libreta: “Está llorando”. Obviamente no estás llorando, quizás solo un poco emocionado por la experiencia de vivir. Ellos no entienden de matices, así que o eres feliz o eres desdichado, y hoy por hoy sólo ven que lloras. Su entender de las cosas es poco sutil, no comprenden por qué un hombre medianamente feliz como tú tiene escalofríos mirándose al espejo ni por qué te resbalan unas lágrimas. Anotan en su libreta: “Está llorando”. Y luego hacen lo posible por abrirte el cráneo y llegar a conocer los motivos de tu desdicha.

Elle est retrouvée.
Quoi? – L’Eternité.
C’est la mer allée
Avec le soleil.

(L'Eternité - Arthur Rimbaud)

miércoles, 16 de octubre de 2013

Muerto

Ha vivido una existencia más o menos mediocre. Se compara, al final de su vida, con aquellos grandes a los que la historia presta su nombre. Barre sus ambiciones y las recolecta, piezas para siempre de un muestrario de fracasos. No es feliz. No lo era antes, lleno de energía, listo para desperdiciarla en aquello que no valía la pena, y no lo es ahora, ya fatigado, y deseando volver atrás. No es nada, el polvo que se acumula en los estantes vale más que su cabeza, vacía, frustrada, inútil. Intenta imponer orden en su casa pero ya nadie le escucha, se dice que está senil. ¡Qué disparate! Más cuerdo que nunca está. Listo para la batalla de la mente, a la cual no había prestado mucha atención hasta entonces. Ocupado con el cuerpo y su manutención, no se había preocupado de lidiar con sus miedos y esperanzas día a día. Hay mucho trabajo acumulado. Llora y llora, cuando nadie le ve, y cuando le ven grita, y pega, y patalea. Se agarra esas carnes viejas de su rostro y le ahoga la ansiedad, no le queda tiempo. Se estira del pelo, poco y mal puesto, grasiento, abandonado de los cuidados de un hombre digno. Corre hacia el respirador, inhala profundamente. El aciago olor de la mascarilla empieza a irritarle, se pregunta por qué no olerá a cualquier otra cosa que no sea a un maldito respirador. A maldito aire almacenado. Su alma hace tiempo encadenada lucha por salir, pero él está viejo, cansado, malhumorado. No quiere morir. No quiere morir por nada del mundo, desea con todas sus fuerzas volver atrás y vivir, cumplir sus sueños (todos bien recolectados y ordenados). Pero él no es nada. No puede luchar porque no puede decidir. Porque no es nada, ni existe. Ni respira.  

Azul

Finalmente. La fe ha muerto y se ha desvanecido en un azul cobalto maravilloso. Unos últimos destellos, brillantes, impertinentes, y ya no está. Es irrecuperable al menos en su color inicial. Puedes arañar, hurgar en la madera a ver si aparece algo de verde, de rojo, de amarillo, pero lo más seguro es que te encuentres para siempre en una inmensidad de azul. Es pacífico y no te molestará, decorará bien tu casa. Brochazo a brochazo verás qué hermoso es ese azul de muerte, de fin. Mirarás en tus paredes el infinito y habrá restos de fe por un lado y por otro. Las esquinas crearán sombras peligrosas, puede ser. No hay fe que valga nunca más. 

martes, 15 de octubre de 2013

Poca certeza de la luz del día

Todo está dicho. No se puede ser salvaje, ni divertido, ni sarcástico, ni bueno, ni malo, ni sensual ni provocador. Todo está hecho. No queda más remedio que aprender a soportar estas cuatro paredes, dos con las piernas y dos con los brazos, y si llegas, tratar con la lengua de escribir un mensaje que perdure hasta mañana. Todo está muerto. Nada existe. Nada es cierto. 

lunes, 14 de octubre de 2013

Sólo un momento

Pasa los dedos por encima, suavemente, que se deslicen por la memoria. Toca con cuidado, es una textura delicada que se modifica en un suspiro. Agarra en esa neblina aquello que te hace feliz, y no lo sueltes jamás. Porque el resto no vale, el cuerpo se muere y el alma se quiebra a golpes. El recuerdo, el instante fotografiado con cuidado, sigue ahí si cierras los ojos y con la mano firme, lo recoges. Es tuyo para siempre y nadie te lo puede quitar. Puedes vivir siempre de un instante si lo deseas, beber cada día y restaurar meticulosamente las capas que van perdiendo color, relieve. Es tuyo para siempre. 

martes, 24 de septiembre de 2013

"As though of hemlock I had drunk"

Volver a los clásicos es un clásico en sí. Hay ciertas cosas en la vida que me hacen feliz y a las que recurro una y otra vez. Me llenan, me hacen desear más, de la vida, de la gente, de mí. Entre ellas, cuento con la música (infinitas canciones, álbumes enteros de experiencias) y mis libros (todos mis libros, mis Shakespeare, mis Hemingway, mis Bukowski, mis Brönte, mis Pardo Bazán – sirena negra -, mi amado para siempre Keats). También mis películas, que podría ver mil veces y no cansarme. Son los clásicos de mi vida. Mi punto de apoyo, ellos permanecen cuando la tormenta salvaje se lleva lo demás. Hoy simplemente quiero rendir homenaje a una pequeña parte de mis clásicos. (Sino sería una entrada demasiado larga y nadie me leería).










Ay, qué pesada soy. Ya paro. Otro día más. 
Bona nit. 

jueves, 25 de julio de 2013

Llueve sobre mojado

- ¡Alicia! ¡Alicia! ¡Te has vuelto a quedar dormida! 

***

Las agujas de un reloj en el espejo van al revés, y sin embargo el tiempo pasa igual. Los reflejos envejecen igual que el original. Nada tiene sentido. Si el espejo es el inverso, el otro, el opuesto. ¿Por qué? 
Qué duro es darse cuenta de que las cosas que deseamos, las cosas en las que creemos, no las tendremos, no son necesariamente ciertas. Un momento de silencio infinito en el que el espejo se rompe. Y mil pedazos de imágenes de mí se desperdigan. 

***

"I had that familiar conviction that life was beginning over again with the summer". - F. S. Fitzgerald, The Great Gatsby

lunes, 22 de julio de 2013

Reflexiones del museo (I): El sena, de Pere Ysern

Que alguien rompa este silencio sepulcral con un alarido, un eructo, un golpe contra la pared, un estallido, un lloro suave. Que alguien se lleve de aquí este blanco puro y me lo manche de colores, quiero ver verde y azul y rojo y amarillo y naranja en las paredes y un techo rosa o fucsia. Que alguien escriba ahí arriba que no estamos solos, que alguien convenza a los guardas de que dejen sonar las alarmas sin más. Que abran la puerta y la hagan chirriar, que vengan aquí a mi lado a cantarme villancicos en pleno julio. Lo acepto todo menos el silencio y este blanco. 


martes, 9 de julio de 2013

Mi hombre de a pie

Estos días me he dado cuenta de algo bastante curioso. Entre el gentío que sale a la calle todos los días a disfrutar de las vacaciones y el calor infernal hay un pequeño hombre. Un personajillo que camina entre toda esa gente y va evitando ser aniquilado de un pisotón. Corre bastante rápido y sólo se para de vez en cuando, va con una cartera de mano con quién sabe qué dentro, y debe ser importante porque la protege con su minúsculo cuerpo. Nadie repara en él. Y él corre, y corre, lleva su cartera a algún lado. Siempre va a pie y tiene que esquivar a los perros curiosos que lo olisquean e intentan comérselo. Pero él es un tipo duro, anda por las calles llenas de gente, con prisa, respira agitado, suda en su pequeño traje del tamaño de un dedal. Lleva su cartera a algún lado. Hace caminos distintos, observa a los gigantes que lo rodean, piensa quiénes deben ser y a dónde van con tanta prisa. Pero no puede detenerse mucho tiempo, mira su cartera y recuerda que el tiempo apremia, cada minuto cuenta. En un momento todo puede cambiar y él lo sabe, así que decide seguir y llevar su cartera a algún lado. Deja un rastro verde por donde pasa y huele a submarino. 


P.S. "The least of things with a meaning is worth more in life than the greatest of things without it", Carl Jung. 

jueves, 13 de junio de 2013

La escalera

Él no sabía cómo había pasado. Un día mientras andaba, miraba a la gente, escuchaba música. Iba a comprar algo para picar, era por la tarde y hacía calor. Se desvió del camino habitual buscando algo de sombra, quizás una ráfaga de aire. Pronto y casi sin darse cuenta estaba lejos del centro, se había separado de las calles abultadas de gente y ahora vagaba solo. No había conseguido sombra, es más, el sol se clavaba en su nuca con más fuerza que antes. Miró hacia arriba, pero no distinguía nada entre tanta luz. Le parecía que había algo sospechoso. ¿El qué? Necesitaba verlo más de cerca, desde ahí, en medio de la nada, era difícil. Se giró y vio que había un edificio bastante alto cerca de allí. Corrió, como si le fuera la vida en ello, corrió y entró. Subió por las escaleras jadeando. Su reflejo. Su cara. Siguió subiendo hasta que llegó al último piso. Se acercó a la puerta que daba al exterior. Su reflejo. Atravesó la puerta, el calor le golpeó de nuevo. Miró hacia arriba. Sí, era su reflejo. ¡Su reflejo! ¡Su cara! Era él, era él, se reflejaba arriba, en el cielo, como si un cristal cubriera el firmamento. Saltaba intentando tocarlo, tocar el cristal en que se veía, más alto, más, pero no llegaba. Buscó una escalera por todo el edificio, un vecino le prestó una. La colocó en la azotea y subió hasta el último peldaño. Alargó la mano. Con la punta de un dedo rozó el cristal. Un cristal que cubría la ciudad, y en el que se podía mirar uno durante horas. ¡Un cristal! Saltó con cuidado, pero no tocaba más. Bajó corriendo a la calle y le gritó a la gente: “¡Hay un cristal! ¡En el cielo! ¡Hay un cristal que lo cubre todo, mirad! ¡Miraos! ¡Se ve nuestro reflejo desde aquí!”. La gente lo miraba extrañada, lo esquivaban, lo rehuían. “¡Hay un cristal! ¡Hay un cristal!”. Llamó a las televisiones locales, periódicos, radios, nadie le prestaba atención. Nadie lo quería escuchar. Pronto fue un loco, un desquiciado. “Bebía mucho desde joven”, “Nunca fue de fiar”, “Un día cogió una escalera y no volvió a ser el mismo”. Y no sabía cómo había pasado, pero era el loco. Y miraba hacia arriba y preguntaba: “¿No veis el cristal? Mi reflejo, en el cristal, mi cara”. 
¿No veis el cristal? 

martes, 11 de junio de 2013

Olivia

Hoy es día creativo en este mundo de nuestro Señor (que Él nos bendiga) y tengo una aportación de una voz anónima deseando ser oída. Un precioso texto, espero que os guste. 

"Y es lo que tiene tener miedo

y verlo todo del revés.

No saber qué haces ni por qué lo haces. Querer hacer algo y no hacerlo, y hacer lo que no quieres porque te da miedo lo que puede provocar una simple acción. Podría salir bien. Podría salir mal. Lo que está claro es que si no lo haces simplemente nunca podrá salir. 
Puedes estar en una sala con muchas puertas todas iguales, abrir una entrar y quedarte dentro. ¿Y si lo que hay dentro no te gusta, que haces? Podrías salir, volver a la sala y escoger otra puerta o podrías quedarte y cerrarte con llave por dentro. Sin saber nunca lo que había detrás de las otras. 
Por miedo puedes quedarte encerrada en un sitio que te va apagando, pensando que lo haces por el bien ajeno. Pero en el fondo sabes que lo haces por ti. Porque tienes miedo de escoger lo que nadie escoge, de dejar lo seguro y lanzarte a lo improbable. Prefieres vaciarte por dentro y estar sentada en una cómoda red que te sujeta a dejarte caer en el vacío, y caer, y caer.
La caída podría matarte, a eso tienes miedo. Y por culpa de eso no piensas, que quizás al final de la caída hay otra red esperando a sujetarte una vez llegues abajo". 


Ámame

Siempre imaginé cómo sabría tu sexo bajo mis sábanas. Había hecho mil elucubraciones, y cuando lo probé simplemente lo superó todo. Puedo enterrarme entre sus piernas a partir de ahora y que nadie me mueva porque eso me completa. Tus pechos suaves y tus muslos, carnosos, eran míos. No sabía cuánto tiempo podría retenerte, cuánto brillaría el sol con esa intensidad. Y cómo habías insistido para que lo hiciéramos, y cómo me quejé. Siempre habías sido mía de alguna manera, y yo siempre tuya. Nada cambió y todo era diferente. Mis sueños han sido difusos generalmente. Pero este era claro, te veía estremeciéndote. Y era por mí. Era por mí. 

domingo, 2 de junio de 2013

Un diálogo

- En este mundo hay muchas cosas injustas. Es lo que hay. Es injusto, por ejemplo, no saber a dónde vas. O no tomar las decisiones correctas. O, ya que estamos, estamparse a cada paso contra un muro de piedra. Pero eh, nadie dijo que fuera fácil. Sangrando y descompuesto, uno debe levantarse y seguir andando porque nadie te va a llevar a cuestas.

- ¿Quién coño te ha preguntado? Calla y sigue trabajando que vendrá el jefe.

- Sí, señor. 

domingo, 21 de abril de 2013

Monstruo


Él es como una semilla. Como una duda constante, como un anhelo. Alguien te dice una vez que está ahí. Otro alguien te dice una vez que te han mentido. Pero algo hay en el interior, algo hay que ruega por salir, por expandirse, por ver las cosas con claridad. Es una incomodidad muy dentro, que te hace diferente, y que grita y lo rompe todo mientras está cautiva. Últimamente se ha convertido en una alimaña que rasga las paredes y las puertas y se mea en las esquinas, un cadáver pudriéndose en lo más profundo. Pero sólo debes abrir la puerta, dicen algunos. Sólo debes sacarla afuera. Como si esa maldita puta fuera a callarse sólo por dejarla respirar. Pero no. Puede que no sea nada, que sea sólo una mala digestión. Que los golpes sean los de alguien llamando a la puerta. Que nada se esté rompiendo. 


lunes, 18 de marzo de 2013

Feeding


Llega un punto en que las personas necesitamos acomodarnos en algún lugar entre la realidad y nuestras fantasías, ni muy tuyo ni muy mío. Ahí calentita estoy. No me molestéis a no ser que sea imprescindible (sexo/comida/nuevo capítulo de Californication).
Como yo siempre digo, a buen entendedor… pocas palabras bastan. 



P.S. Cuando interprete a Julieta en los escenarios del mundo, llevaré este vestido:




sábado, 2 de febrero de 2013

Un poco de alegría no va mal


Qué coño. Siempre me he considerado una persona feliz. Esta racha acaba hoy. Ya basta de mirarse al espejo y no acabar de encontrarse a uno mismo. Si sólo nos tocáramos con las manos, en vez de buscar reflejos con los ojos traicioneros. Y no critico al espejo, pobre objeto, tan útil, tan servicial, se lleva siempre la peor parte. ¡Malditos ojos! Os arrancaría a veces, capaces de ver tanta belleza y tanta fealdad indiscriminadamente, incapaces de clasificar cada cosa en su cajón. Pero no. Me quedaré con mis ojos, de algo sirven. Al menos no me estampo contra las farolas (bueno, dejemos lo metafórico a un lado por esta vez). No hay farolas hoy. No hay golpes. ¡Respira! Hoy es un buen día. Id y difundid la palabra. 

Y por eso de ser un pelín más cursi…

Something has been released


Se mezclaron cuando aún eran jóvenes. Pensaron que nada podía ocurrir, que la felicidad era el estado, no el veloz suspiro. Todos los colores existían y creían verlos a cada minuto. Pero cada vez que respiraban, se acumulaba desengaño en sus pulmones. Capas y capas hasta que se ahogaban. Afortunadamente a él lo mataron joven y pudo llevarse la imagen de un amor vivo y resplandeciente para siempre. Ella no tuvo tanta suerte, asumir el hastío de su vida se hizo difícil pero pudo con ello. Ahora es inmensamente infeliz en algún punto de esta remota galaxia. Esto es una plegaria por ella, eterna desgraciada. Conocerte ha sido bueno, ahora sé lo que la vida puede ser. Correré todo lo lejos que pueda de ti, hasta que ya no pueda verte. No offence. 



Prometo terminar pronto con esta racha de posts depresivos. En serio.

domingo, 20 de enero de 2013

Miedo III


No temo que vengas corriendo y lo incendies todo con tu alma, que me grites y llores, no temo nada, porque estoy intoxicada y hay palabras en todo mi ser. Tengo palabras para pedirte que te quedes y que te vayas, para que te necesite y para que no pueda soportarte más. Las tengo de todas clases y por eso no tengo miedo, cuando tenga el deseo, lo formularé. Tú sí deberías temerme a mí, que voy cargada con dagas y espadas, y sólo veo una diana cercana. Y déjame que te diga:

Que todas estas dudas
que ahora sientes
un día (un día cualquiera)
se disiparán.
Te volverás por tu camino,
andante incierto,
no compartirás tus pesquisas
con nadie más.