sábado, 2 de febrero de 2013

Un poco de alegría no va mal


Qué coño. Siempre me he considerado una persona feliz. Esta racha acaba hoy. Ya basta de mirarse al espejo y no acabar de encontrarse a uno mismo. Si sólo nos tocáramos con las manos, en vez de buscar reflejos con los ojos traicioneros. Y no critico al espejo, pobre objeto, tan útil, tan servicial, se lleva siempre la peor parte. ¡Malditos ojos! Os arrancaría a veces, capaces de ver tanta belleza y tanta fealdad indiscriminadamente, incapaces de clasificar cada cosa en su cajón. Pero no. Me quedaré con mis ojos, de algo sirven. Al menos no me estampo contra las farolas (bueno, dejemos lo metafórico a un lado por esta vez). No hay farolas hoy. No hay golpes. ¡Respira! Hoy es un buen día. Id y difundid la palabra. 

Y por eso de ser un pelín más cursi…

Something has been released


Se mezclaron cuando aún eran jóvenes. Pensaron que nada podía ocurrir, que la felicidad era el estado, no el veloz suspiro. Todos los colores existían y creían verlos a cada minuto. Pero cada vez que respiraban, se acumulaba desengaño en sus pulmones. Capas y capas hasta que se ahogaban. Afortunadamente a él lo mataron joven y pudo llevarse la imagen de un amor vivo y resplandeciente para siempre. Ella no tuvo tanta suerte, asumir el hastío de su vida se hizo difícil pero pudo con ello. Ahora es inmensamente infeliz en algún punto de esta remota galaxia. Esto es una plegaria por ella, eterna desgraciada. Conocerte ha sido bueno, ahora sé lo que la vida puede ser. Correré todo lo lejos que pueda de ti, hasta que ya no pueda verte. No offence. 



Prometo terminar pronto con esta racha de posts depresivos. En serio.