martes, 9 de julio de 2013

Mi hombre de a pie

Estos días me he dado cuenta de algo bastante curioso. Entre el gentío que sale a la calle todos los días a disfrutar de las vacaciones y el calor infernal hay un pequeño hombre. Un personajillo que camina entre toda esa gente y va evitando ser aniquilado de un pisotón. Corre bastante rápido y sólo se para de vez en cuando, va con una cartera de mano con quién sabe qué dentro, y debe ser importante porque la protege con su minúsculo cuerpo. Nadie repara en él. Y él corre, y corre, lleva su cartera a algún lado. Siempre va a pie y tiene que esquivar a los perros curiosos que lo olisquean e intentan comérselo. Pero él es un tipo duro, anda por las calles llenas de gente, con prisa, respira agitado, suda en su pequeño traje del tamaño de un dedal. Lleva su cartera a algún lado. Hace caminos distintos, observa a los gigantes que lo rodean, piensa quiénes deben ser y a dónde van con tanta prisa. Pero no puede detenerse mucho tiempo, mira su cartera y recuerda que el tiempo apremia, cada minuto cuenta. En un momento todo puede cambiar y él lo sabe, así que decide seguir y llevar su cartera a algún lado. Deja un rastro verde por donde pasa y huele a submarino. 


P.S. "The least of things with a meaning is worth more in life than the greatest of things without it", Carl Jung. 

1 comentario:

  1. Todos en el fondo hemos sido alguna vez ese hombrecillo. Corriendo de aquí para allá, subsistiendo en un mundo que a veces se nos queda grande, con nuestra cartera particular.

    Pero... si te paras a pensarlo fríamente, la cartera, no es más que un mero envoltorio de lo que realmente protegemos. Algo tan importante como para protegerlo con recelo, que te empuja a seguir moviéndote sin echar la vista atrás; porque sabes, que cada minuto que empleas pensando en lo que has pasado, es un minuto perdido que te aleja de lo que está por pasar :)

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