lunes, 22 de julio de 2013

Reflexiones del museo (I): El sena, de Pere Ysern

Que alguien rompa este silencio sepulcral con un alarido, un eructo, un golpe contra la pared, un estallido, un lloro suave. Que alguien se lleve de aquí este blanco puro y me lo manche de colores, quiero ver verde y azul y rojo y amarillo y naranja en las paredes y un techo rosa o fucsia. Que alguien escriba ahí arriba que no estamos solos, que alguien convenza a los guardas de que dejen sonar las alarmas sin más. Que abran la puerta y la hagan chirriar, que vengan aquí a mi lado a cantarme villancicos en pleno julio. Lo acepto todo menos el silencio y este blanco. 


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