miércoles, 16 de octubre de 2013

Azul

Finalmente. La fe ha muerto y se ha desvanecido en un azul cobalto maravilloso. Unos últimos destellos, brillantes, impertinentes, y ya no está. Es irrecuperable al menos en su color inicial. Puedes arañar, hurgar en la madera a ver si aparece algo de verde, de rojo, de amarillo, pero lo más seguro es que te encuentres para siempre en una inmensidad de azul. Es pacífico y no te molestará, decorará bien tu casa. Brochazo a brochazo verás qué hermoso es ese azul de muerte, de fin. Mirarás en tus paredes el infinito y habrá restos de fe por un lado y por otro. Las esquinas crearán sombras peligrosas, puede ser. No hay fe que valga nunca más. 

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