domingo, 20 de octubre de 2013

Inspección

No pienses que es fácil para ellos saber lo que piensas. Dan vueltas sobre tu cabeza e intentan perforarla, pero es dura como el acero. Le dan golpes, golpes, golpes. Casi se puede oír cómo se quiebra, pero no. Intuyen algo de lo que pasa por tu mente, porque tus ojos te delatan aunque no lo quieras. Y cuando tiemblas, ligeramente, y se humedecen (un poco) tus ojos, ellos se percatan. Anotan en su libreta: “Está llorando”. Obviamente no estás llorando, quizás solo un poco emocionado por la experiencia de vivir. Ellos no entienden de matices, así que o eres feliz o eres desdichado, y hoy por hoy sólo ven que lloras. Su entender de las cosas es poco sutil, no comprenden por qué un hombre medianamente feliz como tú tiene escalofríos mirándose al espejo ni por qué te resbalan unas lágrimas. Anotan en su libreta: “Está llorando”. Y luego hacen lo posible por abrirte el cráneo y llegar a conocer los motivos de tu desdicha.

Elle est retrouvée.
Quoi? – L’Eternité.
C’est la mer allée
Avec le soleil.

(L'Eternité - Arthur Rimbaud)

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