sábado, 2 de noviembre de 2013

Querías que te amara, pero era demasiado hasta para mí.

Una máquina tragaperras, reluciente y ruidosa, luces y color sólo para ti. Dale a la palanca y elévala luego, lame las monedas, entra en parada. El corazón va muy rápido, el sudor cae por tu cara asqueroso, te pasas la mano y la secas en tu camisa chorreante. Bebes. Un escalofrío porque la bebida está muy fría. Bum, bum, bum, parece que se vaya a salir del pecho, casi duele. Otra gota de sudor al suelo. Lames otra moneda, le das otra vez. La música hace rato que te ha ensordecido, te escuecen los ojos, parpadeas a menudo porque están secos como un desierto. Respiras profundo y te pones la mano en el pecho: bum, bum, bum. Ahí está de nuevo el pasar de imágenes, el esperar, la contención. Campana, campana, campana. Quieres sonreír pero un dolor demasiado fuerte hasta para el whisky recorre tu brazo izquierdo. La música se apaga de repente, pones esa cara de horror y caes al suelo tieso. 
Bonito espectáculo para una noche de sábado. 


Last Night I Dreamt That Somebody Loved Me - The Smiths

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