domingo, 8 de junio de 2014

Yo sólo quiero que me dejen hablar

Me sorprende, en estos días de convulsión, ver cómo algunos, supuestos defensores de la democracia, han tenido problemas para decantarse sobre el debate del referéndum. ¿Qué referéndum dices? ¿El de la soberanía catalana o el de la república? Pues hombre, cualquiera me sirve, ¿no? Llámame hiperdemocrática, pero para mí, si abogas por el derecho a decidir, abogas por él en todas las situaciones. ¿O acaso quieres decidir, pero no todo? ¿Es lo que está de moda, una democracia selectiva?

Me explico. Por un lado, veo miles de personas en la calle manifestándose por el derecho a decidir el modelo de estado para España. Me juego lo que queráis a que muchos de esos miraban con incredulidad, incluso resquemor, las manifestaciones catalanas del 11 de setiembre reclamando el ‘dret a decidir’. Para los poco avispados, quiere decir exactamente lo mismo. ¡Quizás ése fue el problema, que como las pancartas estaban en catalán nadie las entendía y se malentendió todo! Bromas aparte, es de una hipocresía moral vergonzosa salir a las calles entusiasmado para pedir una consulta sobre el modelo de estado y, por otro lado, descalificar el movimiento independentista, que lo que reclama, al fin y al cabo, es lo mismo.

Pero la hipocresía no es unidireccional, ¡qué va! ¿Cuántas de esas personas que reclamaban el ‘dret a decidir’ han optado estos días por quedarse en casa alegando ‘esto no va conmigo’? Juzgando por los que éramos el sábado en plaça Sant Jaume, la gran mayoría. Para empezar, es ilusorio pensar que esto no va contigo. ¡Esto no podría ir más contigo! Es el juego democrático de participación ciudadana lo que se reclama estos días en las calles de todo el país. Does it ring any bells? Sí, sí, exactamente, es lo mismo que tú quieres, que nosotros queremos. La responsabilidad del ciudadano que apuesta por una democracia activa y real está con los que piden mayor participación ciudadana. Quizás me repito un poco, pero no deja de asombrarme la de veces que he oído ya, desde que Juan Carlos I abdicó la corona el lunes, que este ‘tema de la república’ no va con los catalanes, que no les afecta, que a ellos qué más les da.


Que nadie olvide que el mecanismo democrático que se está pidiendo, en ambos casos, es el mismo. Que nadie olvide lo bien que le viene al gobierno que el pueblo catalán se abstenga en su gran mayoría de un tema de tantísima importancia. Que nadie olvide que el pueblo catalán pide participación de la misma manera que ahora la piden en Madrid, en Andalucía, en Valencia, en Galicia. Que nadie olvide que el ‘divide y vencerás’ es el juego preferido del gobierno (i del govern!). Que nadie olvide que, a los catalanes, ya nos han vendido antes. Que nadie olvide que a Juan Carlos I nadie lo ha escogido. Que nadie olvide que el movimiento independista que lidera Junqueras es de base inequívocamente republicana. Que nadie olvide que si no salimos nosotros a reclamar nuestros derechos democráticos, nadie lo hará por nosotros. Que nadie olvide, porque el olvido es el peor destino de cualquier error. 

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